Cindy Hermsen, Mentora de Negocios Premium
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Masterclass en directo · Gratuita · Máximo seis empresarios

Tu agenda está llena.Pero para romper tu techo de facturación,lo que te falta no es tiempo.

Es domingo por la tarde. Abres la agenda de la semana y ya sabes cómo va a ir. Llena. Un día detrás de otro.

En sí, nada va mal. Los clientes están contentos, las facturas salen, tu trabajo es bueno y lo sabes.

Aun así cierras el portátil con una sensación rara en el pecho.

Porque el año que viene va a parecerse demasiado a este, y el siguiente también.

Ya, pero ¿cómo lo cambio? Nada de lo que he visto hasta ahora me convence.

Esa pregunta tiene respuesta. En dos horas la encuentras tú, y sales con ella escrita de tu puño y letra.

Quiero encontrar mi respuesta

La puerta la ves.
La llave, no.

Llega un momento, y tú sabes cuál es el tuyo, en que miras el negocio que montaste y te das cuenta de que ya no te vale.

No porque vaya mal. Porque tú ya no eres el que lo montó.

Tienes más criterio, más oficio y muchas menos ganas de demostrar nada. Lo que quieres ahora es espacio. Espacio para desplegarte, para hacer tu mejor trabajo, para volver a pasártelo bien con lo tuyo. Tienes veinte años por delante todavía. Los quieres vivir con ilusión, ganando dinero de verdad, y si puedes trabajar cuatro días en vez de cinco, mejor que mejor.

A veces miras a otros de tu sector y te preguntas cómo crecen sin volverse locos. ¿Cómo es que andan por las redes con tanta seguridad? ¿Qué saben ellos que tú no?

Todo esto no se dice en voz alta. La gente ve a una persona con éxito; quejarte queda hasta mal. Pero tú no estás contento.

Llevas tiempo leyendo posts de tal y pascual en Insta o LinkedIn, y chateando con tu IA a ver lo que dice. Buscar sin ver el camino gasta más energía que cualquier encargo.

Incluso puede que hayas mirado eso que llaman «negocio de marca personal», pero la visibilidad constante en redes que exige no te convence.

Lo has intentado por tu cuenta. Algún que otro curso, unos cuantos vídeos en YouTube, algún grupal, quizás algún bono de sesiones con un mentor. Cada cosa te encendió un par de semanas. Luego el lunes volvió a ser lunes.

Estás cansado de buscar.

Aquí va lo que nadie te ha dicho todavía: tu estancamiento no es un problema de horas. Es un problema de a quién le estás hablando. Un problema de cliente. El cliente que te llega es un espejo bastante exacto de lo que comunicas, y llevas años comunicando para el cliente que tenías, no para el que necesitas ahora.

También es un problema de oferta. Lo que vendes todavía no está diseñado deliberadamente para el cliente que te acerca a la vida que quieres.

Por eso ningún curso ni mentoría te lo ha resuelto. Estaban afinando el vehículo equivocado.

La llave no es trabajar más. Es elegir distinto.

Doce meses más
exactamente igual.

El negocio no se cae. Eso es justo lo que hace tan fácil aplazar cualquier decisión.

Doce meses son cuatro trimestres empezando con la misma pregunta, cuatro trimestres cerrando con una cifra que se parece a la del año pasado, y una agenda que sigue decidiendo por ti.

Mientras tanto, en tu mismo mercado hay un cliente que no compara tarifas, compara resultados. Tiene más dinero que tiempo, y hoy le está comprando a otro.

No porque ese otro sea mejor que tú. Porque se puso deliberadamente en su camino y tú no.

Cada mes que lo aplazas es un mes en el que dejas dinero sobre la mesa. Otro mes más de ir de culo, con la agenda a reventar.

Se acabó otro año igual

En mi masterclass no vendrás a escuchar.
Vendrás a trabajar.

Son dos horas por Zoom, con tu libro de trabajo impreso delante y yo pendiente de cada uno de los participantes.

Entras con tu negocio tal y como está hoy. Durante la sesión escribes, calculas y decides. Al terminar tienes las hojas llenas, una cifra concreta en la mano y la cuenta hecha de cuántos clientes y a qué precio necesitas para llegar a ella.

Te vas con un plan, y con ganas de ponerlo en marcha al día siguiente.

Casi todo el mundo empieza por cómo conseguir más clientes. Aquí empezamos por la vida que quieres, y el negocio se diseña a partir de ahí. La mayoría acaba diciendo la misma frase, casi con las mismas palabras: no me había planteado esto nunca.

Sentirás la diferencia entre pedalear más rápido y cambiar de piñón.

Dos horas en directo, en un grupo de seis como máximo, conmigo trabajando a tu lado. Es por Zoom, y la grabación no se reparte, para proteger la privacidad de los participantes.

El libro de trabajo completo, que te llega por email el día antes para que lo imprimas. Es tuyo para siempre, y sales de la sesión con él escrito.

Dentro llevas tu cuenta hecha: meta de ingresos, número de clientes, precio y conversaciones de venta necesarias. También el perfil de tu mejor cliente, tu cliente favorito, definido en negro sobre blanco.

Encima, un bonus: una conversación personal conmigo para evaluar lo que te has planteado y decirte lo que veo.

Son cuarenta minutos para contarme con detalle lo que estás pensando. Conozco bien el camino que andas, y te ayudo a mirar tus opciones de cerca.

Quizás puedo ayudarte, quizás no. Si veo que otra persona te puede ayudar mejor, te lo digo. Solo trabajo con quien encaja conmigo, y yo con él.

Reservar mi plaza. Es gratis
Cindy Hermsen, sentada en una terraza con un cuaderno y un café

«No es una mentora nacida como una seta, sino una profesional con una base previa, antes ha tenido una empresa, y sabe lo que necesitamos los empresarios. Por eso puede mentorizar de verdad, sin humo ni cosas no importantes.»

— Eva Mititieri, CEO DEC Mititieri / Kapataz

Yo también fui esclava de mi propio éxito.

A los veintisiete monté mi propia agencia de marketing y comunicación. Seis años después facturaba tres millones al año con cincuenta personas en el equipo. La dirigí trece años.

Me sé de memoria la sensación de ganarte bien la vida y ser esclava de tu propio negocio. Porque aquello iba bien. Era mi sueño, lo había montado yo, y aun así se estaba llevando toda mi energía por delante.

Lo que yo quería entonces es lo mismo que quieres tú ahora: cambiar de modelo. Dejar de ser una fábrica de campañas para un cliente que no me gustaba y me drenaba, y dedicarme a un cliente con el que puedo desplegar toda mi expertise y disfrutar de cada paso del proceso.

Entonces no me daba del todo cuenta, pero hoy lo veo así: tenía un nicho bien elegido para facturar. Me faltaba elegirlo también para vivir.

Seguro que mi caso no es exactamente igual al tuyo. Cada trayectoria es diferente. Yo trabajaba con cliente corporativo y tú trabajas con particulares o con empresas pequeñas. El patrón, en cambio, es el mismo: el trabajo crece, la vida se encoge, y nadie toca la estructura porque, total, funciona.

Lo que enseño aquí no lo aprendí en un libro. Lo aprendí decidiendo durante años a qué clientes decía que sí, buscando una manera de ser empresaria bajo mis condiciones, a la medida de la vida que quiero vivir. Tardé unos años en encontrar la llave. Tú también te mereces conocerla, justo en la etapa en la que estás.

Hoy acompaño a coaches, consultores y empresarios de servicios que ya han demostrado que su negocio funciona y quieren que funcione a otro nivel. No soy coach motivacional ni doy cursillos. Soy estratega de negocios, con mucho foco en la acción. Conmigo vas a encontrar, sin rodeos, el cliente que necesitas para crear la vida que quieres. Le vas a vender tu mejor oferta, la que a ti también te hace disfrutar al máximo cuando le sirves.

El día que puse a mi cliente ideal en el número uno, me puse a mí en el número uno. Subí el estándar de mi negocio y el de mi vida a la vez.
En sus palabras

«Me decidí a participar en la masterclass por curiosidad, sin expectativas concretas. De entrada, vi que el grupo era muy reducido y cuidadosamente seleccionado. Desde el principio Cindy mostró una naturalidad y facilidad para interaccionar con el grupo que incluso me resultó familiar.

Los contenidos son muy ejecutivos y enfocados a que en poco tiempo generen un impacto muy positivo y duradero. Hubieron varios momentos Wow en que Cindy nos hizo ver la realidad de nuestra oferta profesional desde un ángulo completamente nuevo, abriéndose a un mundo de nuevas oportunidades.

El cambio personal y de enfoque de negocio es imparable después de la masterclass. A todos aquellos emprendedores que deseen mejorar la facturación pero sobre todo vivir mejor, solo puedo recomendar a Cindy Hermsen.»

— Marc Vicente Morató, Fundador y Socio de Morató Renovables

«Es que yo creo que es la única manera, porque si no, al revés, no sabes para dónde vas. Eso para mí fue realmente una de las grandes pistas.»

Sobre partir del objetivo final y calcular hacia atrás.

— Cristina Jaouen, Expert Translator for the Asset Management Industry

«He asistido a muchas masterclass parecidas, pero como que te dejaron un poco indiferente. Aquí se me abrieron muchas posibles soluciones a problemáticas que tengo con mi negocio.»

— Miriam Luna García, propietaria de una agencia de social media

«Inspiración, acompañamiento, toma de conciencia.»

Sus tres palabras para definir las sesiones.

— Kasia Zrodlowska, autora de «Amar en Libertad» y «Eres Grande»

«En estas sesiones te desbloqueas, aunque sean cosas que medio lo sé. Lo sabes, pero parece que te falta algo para arrancar.»

— Isabel Viñas, CEO de Impulsa Dixital

«Salir de ahí con algo creado en tan poquito tiempo, para mí eso fue increíble.»

— Mireia Valdés, arquitecta de transformación educativa

«Es muy importante apoyarse en profesionales como ella, que no solo explican teorías, sino que aplican a casos reales verdaderamente cercanos y útiles.»

— Sergio Espineiro, Digital Business Manager & Tech Director, Giacomini
Quiero salir con mi plan

Para ti sí

Si has llegado a ese punto en que lo que montaste ya no te vale y quieres otra cosa, aunque todavía no sepas cuál.

Si llevas años vendiendo tu servicio, tienes clientes de verdad y una facturación que se ha parado.

Si sospechas que el problema no está en trabajar más, sino en algo que todavía no ves.

Si estás dispuesto a escribir durante dos horas en lugar de tomar apuntes.

Para ti no

Si estás decidiendo qué negocio montar, esta no es tu sesión.

Si vienes a coleccionar otro PDF que acabará en la carpeta de descargas con los otros catorce, tampoco.

Si la ambición de vivir una vida mejor y usar la empresa como herramienta para ello te parece una frivolidad, mejor no vengas.

El grupo es de seis a propósito. Estoy pendiente de cada uno mientras hace su plan, y hay espacio para hacer preguntas. Con cien personas conectadas, eso sería imposible.

Hay tres convocatorias hasta enero. Cuando una se llena, se cierra.

Llevas meses chateando con la IA, haciendo scroll en Instagram y comiéndote el coco. Ese tiempo perdido no va a volver. Pasa a la acción: solo así vas a llegar a buenas conclusiones.

Elegir mi fecha

Esto ya lo he visto. ¿En qué se diferencia de lo que he probado?

Lo que ves en redes es el modelo que le funcionó a otro, pensado para su vida. Aquí construyes el tuyo, con tus números y tus condiciones, y por eso es completamente diferente: sale de ti. Se trata de subir tu estándar, en tu negocio, en tu vida y en lo que aceptas. Lo mediocre se queda fuera.

¿Es gratis de verdad? ¿Dónde está la trampa?

Es gratis. La trampa, si quieres llamarla así, es que después de dos horas trabajando conmigo vas a saber exactamente cómo trabajo. Con algunos seguimos trabajando juntos. Con otros no, y se van con su plan hecho igualmente. Mi compromiso es ayudar hasta donde puedo.

¿Vas a venderme algo al final?

No hay pitch. Lo que hay es un bonus: te cedo cuarenta minutos de mi tiempo para una conversación personal en la que miramos tu plan en privado. Ahí te doy mi opinión. Si creo que puedo ayudarte a conseguirlo, te lo digo. Si no lo creo, también te lo digo. La franqueza es uno de mis valores principales.

¿Sirve si mi negocio todavía es pequeño?

Si ya vendes tu servicio y tienes clientes, sirve. Si todavía estás decidiendo qué vender, no.

¿Se reparte la grabación?

No. Grabo la sesión, pero la grabación no se reparte, por respeto a la privacidad y la intimidad del grupo de empresarios que somos en cada sesión.

¿Tengo que preparar algo?

Nada. Ven con tu negocio tal y como está, imprime el libro de trabajo que te llega el día antes y coge tu boli favorito.

No puedo en ninguna de las tres fechas.

Déjame tu correo igualmente y te aviso en cuanto abra la siguiente convocatoria. A esa lista la aviso primero.

Tres convocatorias

La puerta ya la ves.
Ven a buscar la llave.

Seis empresarios por convocatoria. Cuando una se llena, se cierra.

Martes
17 de noviembre
De 20.00 a 22.00 h
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Lunes
14 de diciembre
De 10.00 a 12.00 h
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Martes
12 de enero
De 20.00 a 22.00 h
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Recibes la confirmación con el enlace de Zoom, y el día antes te llega el libro de trabajo para imprimir.

¿Ninguna de las tres te va?

Déjame tu email y te aviso de la siguiente convocatoria.

Solo lo uso para avisarte de la próxima masterclass. Política de privacidad.

Rompe tu techo de facturación
sin trabajar más horas.

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